A veces te agarra de noche,
y por las dudas dejas prendida la luz,
y al otro día no podes ni levantarte a la mañana,
todo el día en la cama sin entender por que.
Te envuelven tantos pensamientos;
están metidos bien adentro de tu pecho;
pasas las horas y semanas llorandole a tu almohada
sin dejar de pensar.